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martes, 19 de agosto de 2014

Familia

Posiblemente no se pueda querer a nadie tanto como para odiarlo de esta manera y es que así como te da la vida, te va minando poco a poco sin darse cuenta del asombro que genera su imperfección.

Te apoya incondicionalmente pero con condiciones y lamentos. Sólo como ella puede o sabe hacerlo. 

Salí de cabeza y de cabeza me trae. Y la quiero tanto pero la odio tanto que a veces ni puedo dormir contemplando cómo pasa el tiempo.
Ella cuidándome como nadie más puede. O sabe. Como más detesto y busco. Como más daño me hace: preocupándose y queriéndome, incorrectamente pero sólo como ella sabe. O puede. O le enseñaron. Como me está enseñando.

Y no nos confundamos: se lo agradezco.
Pero la odio.

Y la quiero

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