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martes, 23 de noviembre de 2010

FERROL

Con vosotros. En el siguiente vídeo podéis observar que no hay más palabras que las del comienzo y es que he decidido dejarlas a un lado...porque ya sabéis:

Una imagen conlleva mil recuerdos.

No busco nada en concreto pero suelo encontrar cosas.

Por lo general voy vagando sin prestar mucha antención a mi alrededor.
De vez en cuando me paro y observo.
No busco nada en particular, no me interesa encontrar nada pero si mal no recuerdo, el otro dia cuando pasaba la escoba por debajo de mi cama, me topé con un trozo de algo rojo que todavía latía. Se aceleró un poco cuando lo cogí, parecía contento de verme de nuevo.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Otoño

El otoño abraza, las hojas caen.
Mis brazos ya desnudos recuerdan con cariño aquel tiempo en el que comer era vida, no deber y dormir era descanso, no consuelo.
La primavera queda lejos y ni los periquitos pían, ni los cuervos graznan.
Ya no tengo miedo a los temporales, solo añoro.

jueves, 11 de noviembre de 2010

¿Sabes lo que no me gusta?
Odio, odio con todas mis fuerzas que esperes algo de mí.
Me oculto en humo y sigues esperando tras la cortina.
Me esfuerzo pero me falta autoestima.
Así pasan mis días, hasta que uno de éstos, sin que te des cuenta, no recordarás como iniciamos nuestra vida. Pero ahí seguiremos charlando y bromeando mientras esperas el recuerdo de mi llegada.
Supongo que todo se resume en esfuerzo y espera. En evitar la huída.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

'Aritmética emocional'

''Si me preguntas:

- ¿Crees en Dios?
Yo contesto:
- No ahora.
He contado los diez dedos de los pies y de las manos de un recién nacido, y he bebido el amor en tus ojos oscuros hasta que mis ojos han llorado. Sin embargo he visto como un bebé aullaba al ser arrancado del pecho de su madre, y he visto a miles más transformarse en humo mientras el coro cantaba...
mientras el coro cantaba.

Y crecieron las flores.

Si me preguntas:
-¿Crees en Dios?
Perdoname si contesto:
¿Cree Dios en mí?''




sábado, 23 de octubre de 2010

Un mes más, golondrina.

Cómo vuela el tiempo, mi pequeña golondrina.
Mañana ya es 24, un mes más al cesto.

Esta mañana al despertar me sucedió algo bastante raro. Me desperté con ocho años. Era el seis de enero.
Sentí nervios, muchos nervios, como cuando tienes alguna cosa importante que hacer y crees que en cualquier momento algo se truncará impidiéndote llevarlo acabo.

Me levanté y busqué mis zapatillas, respiraba como uno respira cuando está en casa.
Ya en el cuarto de baño me lavé la cara y en cuanto me miré al espejo me di cuenta de que el tiempo  me había jugado una mala pasada.
Que no era que hubiese soñado una vida en una noche, es que en una mañana viví mis recuerdos.

Así pues, golondrina. He descubierto que por muchos 24 de cada mes que pasen siempre viviré contigo, porque el tiempo en realidad, es un poderoso aliado que nos guía hasta el reencuentro.

PD: Guapa.

lunes, 18 de octubre de 2010

Diego Mazón,'La Razón'. (y qué razón)

''De entrada, no lo entiendo:
Me he esforzado mucho en entenderlos. He buscado y rebuscado para ver por qué alguien decide meterse a la milicia. Y no lo entiendo. No comprendo que en la sociedad de hoy una persona opte por entrar en un trabajo como este, en el que el principal requisito es obedecer a un jefe detrás de otro hasta que, con suerte, llegue a general y aún así, o peor, tendrá que estar a las órdenes del político de turno.No me cabe en la cabeza que alguien opte por ponerse este uniforme por un mísero sueldo, cuando enfundándose el de policía municipal cobraría mucho más. Es incomprensible que un joven de provecho, en el siglo XXI, asuma valores como el sacrificio, la entrega incondicional, la obediencia, el honor, la lealtad, el silencio, la disponibilidad, la constancia, cuando el resto de la sociedad rema en la dirección opuesta. Hay que tener mucha moral para cargar sobre los hombros de uno la responsabilidad tremenda de proteger a una sociedad que mientras duerme, toma cañas o se va de excursión ignora y menosprecia a quienes vigilan su libertad, a quienes se dejan la vida en la búsqueda de la tranquilidad de sus congéneres. Y hay que tener mucha humildad para entrar en una forma de vida en la que la ambición es la última de las prioridades, y en la que te pueden mandar al culo del mundo a cumplir una misión que nadie entiende, en la que te cambian de destino por razones de servicio y no puedes ni rechistar.
No, en realidad a quien no entiendo es a la sociedad, que desprecia a los militares porque no los comprende. A la sociedad en la que algunos aún los consideran un vestigio del franquismo, a la sociedad que es incapaz de decir «gracias» al colectivo que vela por su vida, a la misma que protesta porque el presupuesto de Defensa no vaya destinado a esa vaguedad de fines sociales que se queda en escalones burócratas. Y no entiendo a los políticos que quieren hacernos creer que los militares son un grupo de voluntarios de uniforme que se dedican a repartir caramelos por el mundo y a hacer de bomberos ocasionales. Porque al fin y al cabo, como decía Calderón de la Barca, «aquí, en fin, la cortesía, el buen trato, la verdad, la firmeza, la lealtad, el honor, la bizarría, el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama, honor y vida son caudal de pobres soldados; que en buena o mala fortuna la milicia no es más que una religión de hombres honrados».''