¿Eres esclavo de tu pasado?
Vale, lo sé,ha sido duro.
Tus lágrimas han creado un mar donde el Ayer debería hundirse porque, escúchame con atención:
Puede sonar demasiado optimista, puede que lo sea, puede que simplemente seas demasiado negativo pero está claro que es mi opinión y es tan válida como el resto...
El futuro está en tus manos y las sonrisas en tu cara.
Si los recuerdos te nublan, pellízcate el brazo, despierta y sigue adelante.
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martes, 22 de junio de 2010
lunes, 21 de junio de 2010
Ratos no faiado.
Recuerda que las heridas se cierran.
Recuerda que si no hay nadie delante cuando caigas al suelo y sangres, aparecerá más tarde con algodón de azúcar y diez euros para ahogar penas en un bar.
Recuerda lo que tengas que recordar y deja que lo demás levante vuelo.
Presta atención a esto:
Si la cabeza esta pegada a los hombros es para que no le des vueltas.
Recuerda que si no hay nadie delante cuando caigas al suelo y sangres, aparecerá más tarde con algodón de azúcar y diez euros para ahogar penas en un bar.
Recuerda lo que tengas que recordar y deja que lo demás levante vuelo.
Presta atención a esto:
Si la cabeza esta pegada a los hombros es para que no le des vueltas.
jueves, 17 de junio de 2010
Será
Lucha de miradas en la mesa redonda.
A saber quién será el primero en traicionar.
Mira, ahí llega el mayordomo con los licores.
El mayordomo...sí, siempre el mayordomo. Os pasa por pagarle con dinero del Monopoly.
A saber quién será el primero en traicionar.
Mira, ahí llega el mayordomo con los licores.
El mayordomo...sí, siempre el mayordomo. Os pasa por pagarle con dinero del Monopoly.
Puede que algún día alcance el pomo de la puerta y cuando la abra una bandada de palomas mensajeras saldrá volando del interior.
¿Su mensaje?
'Cierra la puerta al entrar'
Así lo haré, echaré la llave y de mí nunca jamás se sabrá. Descansaré en el sillón del salón con los pies descalzos en la moqueta y las persianas medio bajadas.
Creo que estará bien amueblada.
¡Cuántas estanterías guardaría en mi cabeza!
¿Su mensaje?
'Cierra la puerta al entrar'
Así lo haré, echaré la llave y de mí nunca jamás se sabrá. Descansaré en el sillón del salón con los pies descalzos en la moqueta y las persianas medio bajadas.
Creo que estará bien amueblada.
¡Cuántas estanterías guardaría en mi cabeza!
domingo, 13 de junio de 2010
El vuelo de la golondrina.
Ha llegado el momento indicado, puesto que nunca lo he hecho, de explicar el título de mi blog.
Esto se remonta al día en el que conocí a una golondrina.
Una golondrina pequechiña con una patita rota.
Esa golondrina me acompañó a lo largo de mi vida,desde que salí del huevo, sin descanso y con su cántico y aleteo alegrándome las mañanas de los fines de semana.
Cuando escribía, la pequeña golondrina miraba con atención y en silencio.
Cuando terminaba me miraba, me miraba a mí, con sus pequeños ojos brillantes y le daba un último repaso al texto antes de engancharlo en su pico y depositarlo en su nido.
¡Cómo quería a esa golondrina!
Creo que de aquel pequeño pájaro fue de lo que más aprendí en esta vida. Claro que era mucho mayor que yo y lo que cantaba de su pasado no se podía comparar con lo que yo escribía de mi presente pero siempre se sacaba alguna conclusión, más o menos acertada, de cómo eran las cosas, de cómo debían ser y de cómo serían.
Un buen día, el viento abrió la ventana de la habitación en la que estabamos. Ella se acercó a cerrarla pero al ver el exterior salió volando. No miró atrás. No, no miró.
Me quedé expectante observando la ventana. No había sido mi culpa, pensaba que estaba bien cerrada, pensaba que la golondrina estaría lo suficientemente agusto como para no marcharse.
A veces, cuando miro afuera me da la impresión de que la veo en una rama alta mirando hacia la habitación, pero sólo a veces. Casi he olvidado como era el tacto de su plumaje.
Ahora paso la mayor parte del tiempo metida en una noria. Espero impaciente, casi de mal humor, hasta que se para en la parte más alta y leo, más bien grito lo que sigo escribiendo por si, de casualidad, la pequeña golondrina por ahí anda y decide volver...o me indica el camino a su nuevo hogar.
De momento no aparece, debe seguir volando por lo alto.
Esto se remonta al día en el que conocí a una golondrina.
Una golondrina pequechiña con una patita rota.
Esa golondrina me acompañó a lo largo de mi vida,desde que salí del huevo, sin descanso y con su cántico y aleteo alegrándome las mañanas de los fines de semana.
Cuando escribía, la pequeña golondrina miraba con atención y en silencio.
Cuando terminaba me miraba, me miraba a mí, con sus pequeños ojos brillantes y le daba un último repaso al texto antes de engancharlo en su pico y depositarlo en su nido.
¡Cómo quería a esa golondrina!
Creo que de aquel pequeño pájaro fue de lo que más aprendí en esta vida. Claro que era mucho mayor que yo y lo que cantaba de su pasado no se podía comparar con lo que yo escribía de mi presente pero siempre se sacaba alguna conclusión, más o menos acertada, de cómo eran las cosas, de cómo debían ser y de cómo serían.
Un buen día, el viento abrió la ventana de la habitación en la que estabamos. Ella se acercó a cerrarla pero al ver el exterior salió volando. No miró atrás. No, no miró.
Me quedé expectante observando la ventana. No había sido mi culpa, pensaba que estaba bien cerrada, pensaba que la golondrina estaría lo suficientemente agusto como para no marcharse.
A veces, cuando miro afuera me da la impresión de que la veo en una rama alta mirando hacia la habitación, pero sólo a veces. Casi he olvidado como era el tacto de su plumaje.
Ahora paso la mayor parte del tiempo metida en una noria. Espero impaciente, casi de mal humor, hasta que se para en la parte más alta y leo, más bien grito lo que sigo escribiendo por si, de casualidad, la pequeña golondrina por ahí anda y decide volver...o me indica el camino a su nuevo hogar.
De momento no aparece, debe seguir volando por lo alto.
viernes, 11 de junio de 2010
Dejenme explicarme.
No señores, no.
La risa no es sinónimo de alegría.
Es un buen pasatiempo cuando estás atrapado en un pozo abandonado.
La risa no es sinónimo de alegría.
Es un buen pasatiempo cuando estás atrapado en un pozo abandonado.
jueves, 10 de junio de 2010
Miedo al cambio.
Siento una angustia extraña en el esófago. Siento desasosiego.
Creo que los errores se me están atragantando.
¡Ay escopeta! ¿Sigues debajo de mi cama?
Creo que los errores se me están atragantando.
¡Ay escopeta! ¿Sigues debajo de mi cama?
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