Seguidores

viernes, 23 de abril de 2010

-Mira allí, ¿qué es lo que ves?
- No voy a contestar a eso.
- ¿Por qué no?
- ¿ Qué es lo que tu ves?
- Casas,montes, una ría...
- ¿Sólo ves eso?
-¿Qué mas quieres que vea?
- No voy a contestar a eso. Mira a lo lejos, observa. ¿No te sientes pequeño?

jueves, 22 de abril de 2010

Pringando playeras.

Hoy tengo uno de esos días en los que cualquier tema que toque lo convierto en profundo y oscuro.
Tengo uno de esos días apáticos que más bien podríamos catalogar de noches.
Tengo uno de esos días que podría pasar metida en mi cama en soledad y con una botella de agua de litro para llenar de 'salado'.
Tengo uno de esos días que no me importaría tirar a un pozo, no sin antes amarrarlo a mi pierna.
Tengo un día plomizo. Uno doloroso.
Un día en el que a pesar de querer soledad y mantas necesito el calor de un abrazo, o dos.
Una madre y un padre quizás o simplemente mi peluche favorito.
Volver a ser niña por un día, un día como el de hoy. De esos que vienen de vez en cuando y vuelven al pasado.
Un día que con gusto olvidarías pero que no te olvida.
Mi jornada se acaba y parece que no ha empezado.
Siempre me gustó soñar, y en el día de hoy es lo que mejor se me da.
Es mi bunker, mi refugio y mi perdición porque en días como hoy, días de Luna y Salvación veo el cariño hasta en el desprecio, será que lo necesito, no sé.
Un día en el que recuerdas y te sientes como aquel otro, cuando tenias cuatro años y te sentabas en el portal bajo el calor y la luz veraniega, en el que pensabas como en la actualidad y observabas y analizabas todo mientras disfrutabas tu polo de limón pringándote las playeras blancas y los pantalones pirata vaqueros que mamá había comprado. Limpiándote las manos en tu camiseta blanca y tu chaqueta de punto. Con parte del lazo rojo deshecho en la cara y los mofletes manchados y edulcorados ardiéndote por el Sol. Feliz porque veías un pajarillo posarse a unos metros de ti. Riéndote porque daba saltitos y te gustaba imitarlo. Y te sentabas de nuevo, apenada porque sí. ¿Ves? Siempre fuiste así de apática.
De esta forma actúa la Soledad y, por muy capaz que sea, no soy quien para cambiarlo. 
Maldita seas, chica indecisa, maldita seas una vez más.

lunes, 19 de abril de 2010

Quizás desde nuestros mundos diferentes vemos lo mismo.
Quizás y tan sólo quizás, son nuestros 13 años de momentos compartidos o nuestros milenarios recuerdos reflejados en los ojos lo que nos une.
Quizás, ser tan diferente a mí te hace ser yo misma.
Es probable que mirando lo mismo y sin mirarnos a la vez nos entendamos.
Por algo, eres quien eres, por algo soy quien soy.
Quizás, de nuevo,serás de las pocas cosas que me atan a mi pasado.
Por algo, somos.

sábado, 17 de abril de 2010

Tonterías de una tarde cualquiera.

Hoy me ha dado por sentir el tacto del aire en mis manos.
Es jodidísimo.
Nada más llegar a casa fui a echarme crema porque las tenía sequísimas.
Dolían, ¿eh? Menos mal que me di cuenta a tiempo. Estaban ahí, en tensión.
Cómo nos acostumbramos al sufrimiento a veces.

sábado, 10 de abril de 2010

Sábado.

Folios grapados, tinta, letras, idiomas, armónica, flauta, acordeón, Sol, cortinas, calor primaveral y mucha energía interior mezclada con el canto de algún pájaro lejano.
Ese ha sido mi día de hoy.

viernes, 9 de abril de 2010

Primavera.

No es casualidad que con el Sol primaveral surja el amor y los caracoles saquen los cuernos.

domingo, 4 de abril de 2010

Escribiendo.

Mis ojos están con ganas y mis dedos cargados de tinta mientras que en mi corazón hay sueños.
En mi sangre los problemas que mi cabeza no soluciona al estar demasiado ocupada por la responsabilidad de mis hombros.
Mis pies son libres y mis rodillas prisioneras.
Si me siento cambian los papeles y si miro al cielo son mis alas las que entonces cobran más importancia y me elevan hasta donde puedo pintar ovejas sin tener nada por encima que me presione.
Porque cuando dejas al corazón sólo son las lágrimas las que le hacen compañía y sin embargo con el tiempo se hace impermeable.
Eso no impide que de vez en cuando salga el Sol ni que tus pies procuren sombra.