Una vez más en el bus. Una vez más todos los estudiantes volvemos a la ciudad y Universidad de piedra. Una vez más, acompañada de Bowie, pudiendo ser héroes. Siempre igual y diferente como si fuese un anticipo de lo que ya vivieron otros antes.
Y mientras intento grabar esto en mi retina, a riesgo de parecer extraña, pienso que todos estos desconocidos forman ya parte de mi juventud y próximos relatos. Un bus, un destino, setenta personas, cambia la canción y salimos por la vereda de la puerta de atrás.
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domingo, 3 de marzo de 2013
viernes, 1 de marzo de 2013
Frío
Estás llena de recuerdos.
Sonríes pero recuerdas. Perdonas pero recuerdas. Te metes en la cama y la noche está fría pero recuerdas.
Y es que el frío es bonito cuando revives de nuevo el pasado y por qué lo sientes.
Amargo a la vez, muy amargo.
Y tu escudo sigue en pie al lado de tus payasadas. Porque nunca se te dio bien responder directamente cuando tiemblas de frío. Porque el frío es azul claro y gris, huele como el hielo y sabe como el aire.
Porque lo disfrutas mientras te hace daño y ríes porque duele.
Con el frío viene la luna y su manera de mirarte. Una mirada que refleja luz. Y la observas ladeando la cabeza y soltando vapor por la boca y vuelves a sonreír.
Porque el frío trae recuerdos, porque el frío acuchilla, porque el frío te envuelve y consigue que por un momento seas completamente consciente del lugar que ocupas en el mundo mientras tiritas.
Sonríes pero recuerdas. Perdonas pero recuerdas. Te metes en la cama y la noche está fría pero recuerdas.
Y es que el frío es bonito cuando revives de nuevo el pasado y por qué lo sientes.
Amargo a la vez, muy amargo.
Y tu escudo sigue en pie al lado de tus payasadas. Porque nunca se te dio bien responder directamente cuando tiemblas de frío. Porque el frío es azul claro y gris, huele como el hielo y sabe como el aire.
Porque lo disfrutas mientras te hace daño y ríes porque duele.
Con el frío viene la luna y su manera de mirarte. Una mirada que refleja luz. Y la observas ladeando la cabeza y soltando vapor por la boca y vuelves a sonreír.
Porque el frío trae recuerdos, porque el frío acuchilla, porque el frío te envuelve y consigue que por un momento seas completamente consciente del lugar que ocupas en el mundo mientras tiritas.
sábado, 23 de febrero de 2013
Pongamos que existen dos mundos.
Pongamos
que existen dos mundos. Dos mundos que existen a la par, uno abstracto y el
otro real. Pongamos que hay una lucha constante entre ambos, o ninguna. Que
durante una vida una persona se abre paso entre ellos sin darse apenas cuenta.
En el
primero podríamos meter los problemas cotidianos, las exigencias y alegrías
cotidianas. Los logros y fracasos. Los cafés y las discusiones familiares. La
positividad y los hundimientos. Lo que podemos controlar y cambiar, lo bonito y
rutinario.Metas, sueños. Lo que todos vivimos.
En el
segundo no existe ni la positividad ni la negatividad, no existen los fracasos
sólo las realidades y las oportunidades. Sólo tú. Tú y una gran incógnita. Un
libro que comienzas sabiendo el final pero no la trama ni lo que durará, no
puedes hojearlo ni desvelar parte de ella. Sólo existes tú y tu forma de escribirlo
sin saber si será un best-seller o pasará de algo más que un borrador. Tú una
vez más. Tú en un mundo tranquilo y temperamental, como el mar. Tú sin saber,
sin controlar.
Pongamos
que bailamos entre los dos mundos sin detenernos. Pongamos que lo que pasa es
que no sabemos aceptar las realidades, que no dejan de ser más que verdades.
Pongamos que somos felices creyendo sin saber y sabiendo sin creer realmente en
ello.
martes, 12 de febrero de 2013
Adiós carnaval, hasta luego Ferrol
Me despido de tus calles una vez más, sin saber cuándo nos volveremos a ver o si volveremos. Sabiendo que te quiero en la misma medida que te odio y que cuando vuelvo sigo creciendo y tú mientras tanto, mi querido Ferrol, observándome.
sábado, 9 de febrero de 2013
Un día como Hoy
Hoy Santiago
está nublado y aún así, Hoy, es uno de los días más bonitos que he visto desde
el balcón. Abrir la persiana del salón y
ver que se han organizado juegos na Plaza Roxa. Que los niños, disfrazados, no
están encerrados en casa y practican los juegos de siempre bajo la atenta
mirada de sus padres desde una de las terrazas.
Y es
que hoy sus risas iluminan la bonita soledad de cualquiera y te hacen
recapacitar sobre lo mucho que te gusta haber escogido participar en el futuro
de tantas personitas, que sin pedirlo, gritan por más atención y dedicación,
por un espacio más grande en nuestra sociedad. Esas personitas de las que tanto
tenemos que aprender, completamente emocionales y que disfrutan jugando a la
comba en un día nublado, como decía antes, como Hoy.
martes, 5 de febrero de 2013
Imagínalo
En el mundo que vivimos está a la orden del
día que muchos se beneficien a costa de otros, del sufrimiento de los demás.
Para que alguien sea rico tiene que haber un pobre, o mil, en este caso y para
que alguien sea feliz otros miles serán infelices, así sucesivamente.
Posiblemente me equivoque pero por lo que he
estado observando, dentro de nuestra humanidad no sé por qué, tendemos a
regodearnos en nuestro sufrimiento, me incluyo. A nadie le gusta sufrir pero en
ocasiones busca la forma, la excusa, de hacerlo.
Cómodo. Vivir una rutina, un dolor rutinario,
palpable y conocido es mucho más cómodo.
Hay que dar un gran paso para dejar a un lado
ese sufrimiento seguro y temporal para encontrarte luego con una realidad más
complicada todavía pero de la que te aprovechas. Sacar un doble beneficio.
Yo creo en la realización de uno mismo
mediante la ayuda a los demás. Simples
gestos que cambian momentos insignificantes en un principio pero que no sabes
cómo van a repercutir en un futuro. Simples gestos que quizás no cuestan nada
llevar a cabo pero donde modificas una mínima parte de una vida o una forma de
ver las cosas mientras el resto lo dejas al azar y a esa persona en concreto.
Creo que es una forma de entrenarse, sin gastar demasiada energía para en un
momento dado ser capaz de dar lo máximo de ti mismo, de renunciar al
sufrimiento propio y rutinario por aplacar el sufrimiento de los demás y de
beneficiarte de su felicidad. Crecer como persona es un objetivo, en mi
opinión, tan difícil de conseguir como satisfactorio y más cuando lo vinculas a
la felicidad ajena. A la vez resulta tan tentador... Imagina un mundo en el que
‘La cadena de favores’ estuviese a la orden del día. Un mundo en el que das
bienestar y recibes bienestar. Un mundo donde no hace falta que existan situaciones
contrapuestas para que todo esté en su sitio, sino aprender de situaciones
pasadas. Imagínalo porque es improbable que pase pero inténtalo y crece como
persona lo antes posible porque el tiempo pasa y como cuando moldeas barro,
llega un momento en el que te enfrías y lo máximo que podrás hacer es dar unas
últimas pinceladas que no conseguirán tapar cómo te has ido construyendo.
viernes, 1 de febrero de 2013
Comisura, curva, comisura
Yo creo que hasta ahora, armada hasta los dientes, ha abierto puertas, ventanas y vencido algún que otro miedo. Ha resbalado, caído y llenado vacíos. Respirado hondo, mirado atrás y con convencimiento, con la feliz curva que se abre breve paso entre comisura y comisura de la boca, pisado la puta realidad.
Aunque sus ojos no dijesen lo mismo. Aunque haya mentiras que no se crea hasta que las escribe y lee una y otra vez.
Siempre ha acabado saliendo todo bien.
Aunque sus ojos no dijesen lo mismo. Aunque haya mentiras que no se crea hasta que las escribe y lee una y otra vez.
Siempre ha acabado saliendo todo bien.
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