Con una maltrecha escoba que encontró en el sótano comenzó a jugar por la finca de la casa de sus abuelos. Nada tenía que ver que tuviese ya la treintena para que sus familiares lo mirasen asombrados, aunque en realidad lo que les sorprendía era que no paraba de golpear las ramas de los manzanos lanzando la fruta a varios metros de ellos.
Pero algo sucedió, de repente con la escoba entre las piernas salió volando, alto, cada vez más y más alto hasta que Roma, Santiago y Londres parecían casi la misma ciudad.
Velozmente recorría los segundos, avanzando sin pausa ni remordimiento, por un aire frío que le cuarteaba la piel de las manos. Fue entonces cuando decidió bajar en picado, prácticamente en línea recta y descubrir qué era lo que se encontraba justo debajo. Tras horas de bajada descubrió un monasterio en perfecto estado pero que parecía abandonado. Apoyó la escoba contra un muro de piedra y comenzó a escalar sus muros usando las pequeñas ventanas como punto de apoyo.
Desde el tejado se respiraba quietud, el Sol se retiraba lentamente para encontrarse un día más con la Luna que como siempre se daba prisa en aparecer. Más tarde las estrellas, vestidas de gala, surgían del cielo y los grillos y las luciérnagas las recibían con alegría.
Un ruido sordo, como un crujido, se escuchó en medio de la noche.
Parecía que una de las vigas que sostenía el tejado comenzaba a ceder. Tras mantener la calma y no mover ni un músculo, cientos de manzanas empezaron a llover del cielo, todas hacia la misma dirección. Se amontonaban en el tejado sin parar hasta que este cedió totalmente precipitándose al vacío, dejando al descubierto un enorme colchón que se encontraba en medio del refectorio.
Sin saber cómo ni por qué, pasó la noche ahí recorriendo en su cabeza todos los lugares visitados en el día, sin añorar su casa, sin añorar a su familia, únicamente con ganas de apagarse y dormir.
Seguidores
jueves, 17 de noviembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Mentiras
La mentira es algo que va con nosotros. Está a la orden del día aunque bueno, siempre lo estuvo, ¿no?
Quién no pilló alguna vez una mentira a algún amigo, familiar , compañero...
Quién no invento alguna para salir de un embolao.
Hay gente que miente casi constantemente, exagerando, omitiendo o creando en su imaginación historietas creíbles y no tan creíbles. ¿Y todo para qué?
¿Evitar alguna situación violenta? Quizás. Quizás también adornar la vida de uno. A veces se puede mentir porque no apetece decir la verdad, es cierto, he oído casos.
Reconozco que no me gusta la mentira, como a casi nadie en este mundo. Es molesta. Pero mentiría también si omitiese que esto es algo con lo que tenemos que vivir, que es posible perdonar a un mentiroso y a una mentira, es posible.
Lo que siempre hacemos a la hora de forjarnos una coraza, de endurecernos, es lo que no es posible perdonar; mentirnos a nosotros mismos. Esa es la gran mentira. La que, por mucho que rectifiquemos, nunca perdonamos.
¿Y todo por qué?
Porque nos conocemos tan bien que sabemos, indudablemente, que volveremos a mentirnos y recordaremos como un taladro aquello que con tanto secretismo ocultamos, sin importancia ya pero que te machaca hasta el punto de querer gritar a los cuatro vientos que en tu totalidad eres la más auténtica de las farsas.
La mentira nos destruye a nosotros mismos, no relaciones ni personas, es así.
Quién no pilló alguna vez una mentira a algún amigo, familiar , compañero...
Quién no invento alguna para salir de un embolao.
Hay gente que miente casi constantemente, exagerando, omitiendo o creando en su imaginación historietas creíbles y no tan creíbles. ¿Y todo para qué?
¿Evitar alguna situación violenta? Quizás. Quizás también adornar la vida de uno. A veces se puede mentir porque no apetece decir la verdad, es cierto, he oído casos.
Reconozco que no me gusta la mentira, como a casi nadie en este mundo. Es molesta. Pero mentiría también si omitiese que esto es algo con lo que tenemos que vivir, que es posible perdonar a un mentiroso y a una mentira, es posible.
Lo que siempre hacemos a la hora de forjarnos una coraza, de endurecernos, es lo que no es posible perdonar; mentirnos a nosotros mismos. Esa es la gran mentira. La que, por mucho que rectifiquemos, nunca perdonamos.
¿Y todo por qué?
Porque nos conocemos tan bien que sabemos, indudablemente, que volveremos a mentirnos y recordaremos como un taladro aquello que con tanto secretismo ocultamos, sin importancia ya pero que te machaca hasta el punto de querer gritar a los cuatro vientos que en tu totalidad eres la más auténtica de las farsas.
La mentira nos destruye a nosotros mismos, no relaciones ni personas, es así.
viernes, 28 de octubre de 2011
A mi familia.
Se acercan las fiestas de Navidad. Esas fechas tan señaladas, por lo menos en mi familia.
Me muero de ganas por volver con todos. Sin embargo me doy cuenta de que es extraño que esté nerviosa y esperando ilusionada este momento cuando no voy casi nunca a mi casa durante el año.
Será porque siento bastante pena al volver y ver que faltan todos.
Tengo ganas de que llegue la Navidad no sólo para celebrar su verdadero significado sino para estar como siempre, entre bromas, enfados y abrazos. Entre lo único que no ha cambiado en mi vida, o por lo menos lo ha hecho mínimamente. Estar con vosotros, Familia.
Porque os necesito y cada vez os valoro más.
viernes, 14 de octubre de 2011
Recopilando
'Qué puedo decir, me gusta entrar lentamente en el agua y picar la primera gran ola que se me acerca. Me gusta llegar hasta el fondo y notar como me voy enfriando y me cosquillean los brazos. Me encanta la sensación de dolor sin dolor, el entumecimiento de la cabeza.
Notar la sal en los ojos, cerrarlos muy fuerte, abrirlos y descubrir que haga sol, llueva o esté nublado el día es precioso.
Sentir en los pies la arena y de vez en cuando las conchas no me incomoda, al contrario. Me divierte despistarme con mi felicidad y meter el pie en un desnivel.
Me tranquiliza tumbarme y dejarme llevar.
A pesar de todo esto no echo de menos mis playas, ni la sensación heladora del agua en la cabeza, quizás porque ahora mismo esta ha sido arrollada y esta flotando en otro sitio, quizás porque en ese sitio he logrado sentir lo mismo'
Notar la sal en los ojos, cerrarlos muy fuerte, abrirlos y descubrir que haga sol, llueva o esté nublado el día es precioso.
Sentir en los pies la arena y de vez en cuando las conchas no me incomoda, al contrario. Me divierte despistarme con mi felicidad y meter el pie en un desnivel.
Me tranquiliza tumbarme y dejarme llevar.
A pesar de todo esto no echo de menos mis playas, ni la sensación heladora del agua en la cabeza, quizás porque ahora mismo esta ha sido arrollada y esta flotando en otro sitio, quizás porque en ese sitio he logrado sentir lo mismo'
jueves, 13 de octubre de 2011
Moñas
''Nuestra amistad es como un día que no termina nunca''
Es inevitable que de vez en cuando, charlando por la calle o sentadas esperando una pizza, nos de por recordar momentos del pasado, de cuando nos conocimos. Es inevitable que sintamos morriña.
Es inevitable que cada vez que nos volvemos a ver, casi todas las tardes, vuelvan a nuestras mentes esos momentos en el instituto o en la plaza de Armas en los que hablábamos de Loli y sus bocadillos de tortilla, especulábamos sobre nuestro futuro o nos declarábamos amigas de hecho.
Es inevitable pensar, después de todo y de tantos años que sin duda me he llevado lo mejor que me he podido llevar de mi pasado. Y sentirme orgullosa porque aunque hayamos cambiado siempre se me repetirá en la cabeza tu voz diciendo la misma frase año tras año:
' Sabes, creo que seremos amigas para toda la vida'.
lunes, 29 de agosto de 2011
Humanizando
En las relaciones humanas a veces se falla, es normal, ¿no crees? Somos humanos y el error va con nosotros.
¿Sabes qué es lo mas maravilloso de todo?
La increíble capacidad que tenemos de perdonar.
Pocas cosas mas bonitas puede haber en este mundo.
¿Sabes qué es lo mas maravilloso de todo?
La increíble capacidad que tenemos de perdonar.
Pocas cosas mas bonitas puede haber en este mundo.
martes, 16 de agosto de 2011
He probado en mi misma lo que cura contar la verdad absoluta
Ayer llegué a darme cuenta de que abrirse completamente no es tan malo. Que no hay que tener miedo a que alguien conozca tus puntos débiles, siempre y cuando ese alguien haya sido minuciosamente escogido anteriormente. Darse cuenta de que una es humana.
Fue una experiencia nueva para mí, sentía como si aceptara que aquello estaba terminando conmigo y a la vez era consciente de que el sufrimiento que sentía por dentro desde que tengo capacidad de raciocinio no lo podía evitar. Supongo que la educación que me han dado me ha hecho ser así, quizás nací ya depresiva.
Ver en ojos ajenos la poca importancia que se le da a cosas que te limitan en casi todo hace que te sientas bastante idiota, la verdad, pero a la vez con ganas de solucionarlo, de hacer ese cambio interior que te va a salvar. O por lo menos aparece una ilusión momentánea, una esperanza pequeñita que dice: 'se va a solucionar todo pronto, ya verás'. Y con todo me refiero al sufrimiento, a la tristeza que siento desde siempre.
Abrirse sin esperar una respuesta pero abierta a la vez a comentarios, similares a jarras de agua fría y es que quizás mi interlocutor tenga razón y mi problema esté en que ' lo que quieres es cambiar el mundo y no podrás hacerlo'.
Es posible que lo que me frustre sea la impotencia, el ansia de terminar cosas que ni he empezado y el estar fantaseando siempre.
Ser inestable, ser esa clase de persona que aborrezco.
Fue una experiencia nueva para mí, sentía como si aceptara que aquello estaba terminando conmigo y a la vez era consciente de que el sufrimiento que sentía por dentro desde que tengo capacidad de raciocinio no lo podía evitar. Supongo que la educación que me han dado me ha hecho ser así, quizás nací ya depresiva.
Ver en ojos ajenos la poca importancia que se le da a cosas que te limitan en casi todo hace que te sientas bastante idiota, la verdad, pero a la vez con ganas de solucionarlo, de hacer ese cambio interior que te va a salvar. O por lo menos aparece una ilusión momentánea, una esperanza pequeñita que dice: 'se va a solucionar todo pronto, ya verás'. Y con todo me refiero al sufrimiento, a la tristeza que siento desde siempre.
Abrirse sin esperar una respuesta pero abierta a la vez a comentarios, similares a jarras de agua fría y es que quizás mi interlocutor tenga razón y mi problema esté en que ' lo que quieres es cambiar el mundo y no podrás hacerlo'.
Es posible que lo que me frustre sea la impotencia, el ansia de terminar cosas que ni he empezado y el estar fantaseando siempre.
Ser inestable, ser esa clase de persona que aborrezco.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








