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sábado, 23 de febrero de 2013

Pongamos que existen dos mundos.


Pongamos que existen dos mundos. Dos mundos que existen a la par, uno abstracto y el otro real. Pongamos que hay una lucha constante entre ambos, o ninguna. Que durante una vida una persona se abre paso entre ellos sin darse apenas cuenta.

En el primero podríamos meter los problemas cotidianos, las exigencias y alegrías cotidianas. Los logros y fracasos. Los cafés y las discusiones familiares. La positividad y los hundimientos. Lo que podemos controlar y cambiar, lo bonito y rutinario.Metas, sueños. Lo que todos vivimos.

En el segundo no existe ni la positividad ni la negatividad, no existen los fracasos sólo las realidades y las oportunidades. Sólo tú. Tú y una gran incógnita. Un libro que comienzas sabiendo el final pero no la trama ni lo que durará, no puedes hojearlo ni desvelar parte de ella. Sólo existes tú y tu forma de escribirlo sin saber si será un best-seller o pasará de algo más que un borrador. Tú una vez más. Tú en un mundo tranquilo y temperamental, como el mar. Tú sin saber, sin controlar.

Pongamos que bailamos entre los dos mundos sin detenernos. Pongamos que lo que pasa es que no sabemos aceptar las realidades, que no dejan de ser más que verdades. Pongamos que somos felices creyendo sin saber y sabiendo sin creer realmente en ello.

martes, 12 de febrero de 2013

Adiós carnaval, hasta luego Ferrol

Me despido de tus calles una vez más, sin saber cuándo nos volveremos a ver o si volveremos. Sabiendo que te quiero en la misma medida que te odio y que cuando vuelvo sigo creciendo y tú mientras tanto, mi querido Ferrol, observándome.

sábado, 9 de febrero de 2013

Un día como Hoy


      Hoy Santiago está nublado y aún así, Hoy, es uno de los días más bonitos que he visto desde el balcón.  Abrir la persiana del salón y ver que se han organizado juegos na Plaza Roxa. Que los niños, disfrazados, no están encerrados en casa y practican los juegos de siempre bajo la atenta mirada de sus padres desde una de las terrazas.

      Y es que hoy sus risas iluminan la bonita soledad de cualquiera y te hacen recapacitar sobre lo mucho que te gusta haber escogido participar en el futuro de tantas personitas, que sin pedirlo, gritan por más atención y dedicación, por un espacio más grande en nuestra sociedad. Esas personitas de las que tanto tenemos que aprender, completamente emocionales y que disfrutan jugando a la comba en un día nublado, como decía antes, como Hoy.

martes, 5 de febrero de 2013

Imagínalo


En el mundo que vivimos está a la orden del día que muchos se beneficien a costa de otros, del sufrimiento de los demás. Para que alguien sea rico tiene que haber un pobre, o mil, en este caso y para que alguien sea feliz otros miles serán infelices, así sucesivamente.

Posiblemente me equivoque pero por lo que he estado observando, dentro de nuestra humanidad no sé por qué, tendemos a regodearnos en nuestro sufrimiento, me incluyo. A nadie le gusta sufrir pero en ocasiones busca la forma, la excusa, de hacerlo.

Cómodo. Vivir una rutina, un dolor rutinario, palpable y conocido es mucho más cómodo.

Hay que dar un gran paso para dejar a un lado ese sufrimiento seguro y temporal para encontrarte luego con una realidad más complicada todavía pero de la que te aprovechas. Sacar un doble beneficio.

Yo creo en la realización de uno mismo mediante la ayuda a los demás.  Simples gestos que cambian momentos insignificantes en un principio pero que no sabes cómo van a repercutir en un futuro. Simples gestos que quizás no cuestan nada llevar a cabo pero donde modificas una mínima parte de una vida o una forma de ver las cosas mientras el resto lo dejas al azar y a esa persona en concreto. Creo que es una forma de entrenarse, sin gastar demasiada energía para en un momento dado ser capaz de dar lo máximo de ti mismo, de renunciar al sufrimiento propio y rutinario por aplacar el sufrimiento de los demás y de beneficiarte de su felicidad. Crecer como persona es un objetivo, en mi opinión, tan difícil de conseguir como satisfactorio y más cuando lo vinculas a la felicidad ajena. A la vez resulta tan tentador... Imagina un mundo en el que ‘La cadena de favores’ estuviese a la orden del día. Un mundo en el que das bienestar y recibes bienestar. Un mundo donde no hace falta que existan situaciones contrapuestas para que todo esté en su sitio, sino aprender de situaciones pasadas. Imagínalo porque es improbable que pase pero inténtalo y crece como persona lo antes posible porque el tiempo pasa y como cuando moldeas barro, llega un momento en el que te enfrías y lo máximo que podrás hacer es dar unas últimas pinceladas que no conseguirán tapar cómo te has ido construyendo.

viernes, 1 de febrero de 2013

Comisura, curva, comisura

Yo creo que hasta ahora, armada  hasta los dientes, ha abierto puertas, ventanas y vencido algún que otro miedo. Ha resbalado, caído y llenado vacíos. Respirado hondo, mirado atrás y con convencimiento, con la feliz curva que se abre breve paso entre comisura y comisura de la boca, pisado la puta realidad.

Aunque sus ojos no dijesen lo mismo. Aunque haya mentiras que no se crea hasta que las escribe y lee una y otra vez.

Siempre ha acabado saliendo todo bien.

domingo, 27 de enero de 2013

Solepaz.


Es en la soledad de este salón, ahora, cuando me doy cuenta del valor de la tranquilidad. De la suerte que he tenido al encontrarla.
El peso que te quitas de encima. El positivismo con el que ves las cosas y las afrontas.
Es en la soledad de este salón cuando me doy cuenta de la buena compañía que me hago y de lo agradable de preguntarme y responderme sin darle más importancia que la necesaria a mis cuestiones,  disfrutando de un vaso de agua y sintiendo el frío que entra por la puerta del balcón mientras la de la entrada se bate continuamente.

martes, 22 de enero de 2013

La clave

La clave, amigos, está en desear y amar todo lo que tienes. En poder aguantarte a ti mismo sin necesidad de alguien que te quite el peso de quedarte sólo con tus pensamientos. Poder disfrutar de una vida que está en tu cabeza y en el entorno del que respiras. La clave está en que abras los ojos y te des cuenta de que mientras vivas un simple gesto cambiará el curso de los acontecimientos. Que hubo y habrá tiempos mejores porque existen las malas temporadas y que nada ha terminado mientras detrás del último aliento le siga otro más acompañado de un salto.