A medida que avanzaba la vegetación iba haciéndose más y más densa, costaba respirar entre tanto verde y tanta rama. Caminaba bastante despacio y con dificultad hasta que de repente se halló en un espacio circular sin vegetación alguna, no excesivamente grande y en el que había a un lado un árbol con ramas en forma de escalera.
Decidió subir por él hasta la copa y cuanto más alto se encontraba menos nubes de hojas había y sus ojos veían más y más azul y un globo reluciente que cegaba la vista. Si echaba la cabeza hacia atrás notaba la brisa marina, no sabía de dónde provenía pero la notaba.
Hubo un momento, un descuido, en el que resbaló y cayó.
Abrió los ojos y se dio cuenta de que extrañamente se encontraba en el suelo de su habitación, bajo su cama, llena de tierra y con manchas de verdín en sus pantalones del pijama. No comprendía nada pero al salir de su cuarto pasó su hermana apurada hacia el baño, empapada de la cabeza a los pies y con un salvavidas alrededor de la cintura, olía mucho a mar.
Esa mañana desayunó junto a su madre un montón de fresas recién cogidas, según ella en el huerto de la parte de atrás de casa. Cuando terminó se asomó al balcón y cinco pisos más abajo, en la calle, vio como su padre se marchaba a trabajar en una bicicleta vieja que nunca había visto, ¿dónde estaría su coche?
''Tienes que llamar a la inmobiliaria y acompañar a tu hermana, son las diez de la mañana y aquí nadie se pone en marcha''. Nada, que mi madre me despertó, salvándome así de la mañana más extraña que nunca había vivido.
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martes, 9 de agosto de 2011
lunes, 8 de agosto de 2011
Agosto y Familia
De todos los primos, como nieta mayor, me siento la más afortunada. Te recuerdo a la perfección, el tiempo no hace el olvido. Sigues aquí conmigo, Vuelandrina, sigo disfrutando de tu compañía.
Ayer mientras cenaba con las tías hablábamos de que tu tercera nieta no recordaba tu voz, ella misma lo comentó pero no es su culpa, ella era pequeña...los cuatro lo eran.
Te sigo teniendo aquí, en mis palabras y mi pecho, en mis ojos, mis manos y mis oídos.
En mi cabeza y en fotos.
A las buenas personas les pasan cosas malas pero nunca mueren.
En pleno concierto me dio un vuelco al corazón, no le hice caso pero me has demostrado que lo tengo para algo, que siente más de lo que pensaba y que he de escucharlo.
Ayer mientras cenaba con las tías hablábamos de que tu tercera nieta no recordaba tu voz, ella misma lo comentó pero no es su culpa, ella era pequeña...los cuatro lo eran.
Te sigo teniendo aquí, en mis palabras y mi pecho, en mis ojos, mis manos y mis oídos.
En mi cabeza y en fotos.
A las buenas personas les pasan cosas malas pero nunca mueren.
En pleno concierto me dio un vuelco al corazón, no le hice caso pero me has demostrado que lo tengo para algo, que siente más de lo que pensaba y que he de escucharlo.
domingo, 31 de julio de 2011
Veragueando pasas los días
Ahora, en verano, no hace falta mucho. Una toalla y un buen día. Unos cuantos árboles alrededor y ganas de observar con la mente en blanco. Justo eso es a lo que nos dedicamos hoy, sin agobios ni presiones, dormitando la mayor parte de la tarde y entreabriendo los ojos, sin dejar pasar demasiado el sol, para mirar algo mas allá de lo que deslumbra.
Los contrastes y los colores que ves, los que no ves e imaginas y los que hasta puedes tocar. Huele a templado. Si miras el mar y te centras, notas como los músculos de los brazos y las piernas tienen ganas de arrastrar el agua hacia los lados y avanzar hacia las frías profundidades.
Escuecen los ojos. Los abriste demasiado y empiezan a llorar. Los cierras. Te das la vuelta y cuando te despiertas la marea ha subido considerablemente y está a cuatro metros de acariciarte.
Te retiras con el sol hasta otro día.
jueves, 28 de julio de 2011
Reciclando.
Paso mis dedos por la cara surcando las incipientes arrugas de mi frente y ojos. Poco a poco se van marcando más y más y sin poder hacer nada ante mi asombro y el rápido paso del tiempo me consumo recordando que nada es eterno. Yo no soy una excepción.
Mi imagen se vuelve amarga y rota y mi pensamiento sigue igual de vivo y entero.
Mi imagen se vuelve amarga y rota y mi pensamiento sigue igual de vivo y entero.
¿Habrá mayor sufrimiento que la consciencia del paso del tiempo?
martes, 26 de julio de 2011
M. Perales
¿Hace cuántos años te fuiste? Sobre cuatro, más o menos.
Han sido muy largos sin ti, de veras. Muy largos. Mi vida ha continuado, como la tuya aunque mantuvimos el contacto, no tanto como me hubiese gustado al principio pero con el paso de los meses una se va acostumbrando, ya sabes.
Aunque nos conocemos desde, literalmente, los cinco años, recuerdo con más claridad que allá por el 2006/2007 estábamos todos juntos; unos críos de quince, dieciséis y diecisiete. Muy unidos y siempre sonrientes.
Recuerdo también aquellas tardes que pasábamos en Amboage, comiendo pipas sentados en un banco, charlando durante casi tres horas sin darnos cuenta de que se nos iba haciendo tarde y sin querer volver a casa, nuestras cenas en el chino de la calle Dolores y las tardes en el pantalán del Montón. Las Navidades en casa de tu abuela Coca y las reuniones con tu familia en la cocina de tu casa, los detalles de tu madre (tía Bárbara para todas), los medallones que nos regaló y que todas conservamos.
Las conversaciones telefónicas que duraban horas, horas y más horas y las excursiones y comidas 'interfamiliares' que hacíamos al monte.
Vernos crecer.
Sabes, siempre estuve más unida a ti que al resto. Congeniamos bien desde siempre aunque cuando empezamos a llevarnos 'más' en las Discípulas lo único que se te pasaba a ti por la cabeza era: '¿Y por qué me hablará ésta?', un pensamiento muy tuyo, sí.
Ay, María. Han sido muchas cosas las que he vivido sin ti. Muchísimas. He pasado por momento buenos, buenísimos, malos y muy malos y a veces ni siquiera podía mantenerte informada de ellos ni apoyarme en ti aunque a la vez me ha ayudado salir adelante saber que estabas en algún lugar, deseando volver con nosotros, volver a lo de siempre con los de siempre.
Y es que con el paso de los años me he dado cuenta de que toda esta gente que he conocido, todos estos a los que en algún momento llamé amigos; con los que no mantengo contacto o lo he roto y ya no están... nunca, nunca, nunca, nunca me aportaron lo que tú me aportaste. Nunca. Porque como dice mi madre: ' Lo bueno de que María vuelva es que estaréis mejor, que sois como hermanas'.
Es cierto, por lo menos yo estaré mejor. No piso mucho Ferrol, es un pueblo gris y sin vosotros no me siento tan a gusto como antes. Tengo ganas de que eso cambie.
Sé que el próximo año no será en un principio muy agradable, echarás muchas cosas en falta. Tú también lo sabes pero vivirás conmigo. Conmigo y con Fátima, 'tus niñas'. Las que estarán ahí para ti y te ayudarán a salir adelante.
Has viajado mucho y empezado de cero muchas veces pero el año que entra será diferente, no empezarás sola, continuarás con nosotras, las niñas de siempre.
sábado, 16 de julio de 2011
Remordimientos y final no-feliz
Es horrorosa la sensación de querer llorar en todos lados, aunque es comparable a la de sentir que en cualquier momento vas a estallar en lágrimas.
No hacen falta razones, solo malestar y volver a casa. Bueno, quizás una razón sí, remordimientos...
Remordimientos de creer haber actuado bien y al final que te caiga un cubo de agua helada encima (sin que nadie de alrededor te tienda una toalla). Remordimientos, soledad y ganas de que todo acabe.
No hacen falta razones, solo malestar y volver a casa. Bueno, quizás una razón sí, remordimientos...
Remordimientos de creer haber actuado bien y al final que te caiga un cubo de agua helada encima (sin que nadie de alrededor te tienda una toalla). Remordimientos, soledad y ganas de que todo acabe.
jueves, 14 de julio de 2011
It's different
Tras mucho cavilar y darle vueltas al asunto, llegó a la conclusión de que nada servía molestarse por aquella tontería; una tontería, sí. Nada más y nada menos. Y es que ¿acaso errar no es de humanos? ¿y tratar de enmendar el fallo y reconocerlo de sabios? Según ella nada había más cierto que esa afirmación… bueno, una cosa sí ‘no hay mal que por bien no venga’. A su madre esa frase hecha le parecía una estupidez pero la vida le había demostrado lo contrario, su corta vida estaba llena de casualidades y planes truncados que por cosa del destino acabaron saliendo bien. Muchos errores enmendados podríamos decir. Ella se sentía orgullosa de esos errores aunque en ocasiones se avergonzaba de ellos pero no cabe la menor duda de que la llevaron a ser como es, digamos… diferente.
Es aquí donde comienza nuestra historia, en este punto. La diferencia es lo que nos lleva a narrar los siguientes acontecimientos que, sin duda, para alguien común no serán en absoluto interesantes pero alguien que tiene la vida escrita en los ojos es capaz de apreciar. ¿Tenéis ganas de saberlo? Lo supongo, yo también las sentía y es que el gran error que la llevo a ser diferente fue desvelar su secreto, su más profundo secreto: No sabía odiar.
Odio, sin duda es uno de los sentimientos más fuertes, justo por detrás del Amor. Odio. Ella era la persona más fuerte que había conocido nunca, sentía Amor, siempre, por todos y todo.
Quizás por eso la trataron tan mal, quizás por eso también sufrió tanto y llovieron sus mejillas, es posible que por ese mismo motivo consiguiese, un buen día, a alguien que sentía por ella lo mismo que ella por el mundo. Nunca nadie había sentido eso por ella, fue ese el día en el que lo encontró; un alguien diferente que como ella había cometido otro error fatídico, como ya dije: quererla.
El resto lo podéis imaginar, es una historia sin final y el desarrollo os trae sin cuidado. Lo que importa es el principio y estas dos últimas preguntas: ¿por qué lo diferente atrae tanto? Y ¿ cómo amar al que no puede odiar y ama a todos sin distinción?
Cuando haya final os lo contaré, no prometo que sea bonito.
Es aquí donde comienza nuestra historia, en este punto. La diferencia es lo que nos lleva a narrar los siguientes acontecimientos que, sin duda, para alguien común no serán en absoluto interesantes pero alguien que tiene la vida escrita en los ojos es capaz de apreciar. ¿Tenéis ganas de saberlo? Lo supongo, yo también las sentía y es que el gran error que la llevo a ser diferente fue desvelar su secreto, su más profundo secreto: No sabía odiar.
Odio, sin duda es uno de los sentimientos más fuertes, justo por detrás del Amor. Odio. Ella era la persona más fuerte que había conocido nunca, sentía Amor, siempre, por todos y todo.
Quizás por eso la trataron tan mal, quizás por eso también sufrió tanto y llovieron sus mejillas, es posible que por ese mismo motivo consiguiese, un buen día, a alguien que sentía por ella lo mismo que ella por el mundo. Nunca nadie había sentido eso por ella, fue ese el día en el que lo encontró; un alguien diferente que como ella había cometido otro error fatídico, como ya dije: quererla.
El resto lo podéis imaginar, es una historia sin final y el desarrollo os trae sin cuidado. Lo que importa es el principio y estas dos últimas preguntas: ¿por qué lo diferente atrae tanto? Y ¿ cómo amar al que no puede odiar y ama a todos sin distinción?
Cuando haya final os lo contaré, no prometo que sea bonito.
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