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domingo, 27 de enero de 2013

Solepaz.


Es en la soledad de este salón, ahora, cuando me doy cuenta del valor de la tranquilidad. De la suerte que he tenido al encontrarla.
El peso que te quitas de encima. El positivismo con el que ves las cosas y las afrontas.
Es en la soledad de este salón cuando me doy cuenta de la buena compañía que me hago y de lo agradable de preguntarme y responderme sin darle más importancia que la necesaria a mis cuestiones,  disfrutando de un vaso de agua y sintiendo el frío que entra por la puerta del balcón mientras la de la entrada se bate continuamente.

martes, 22 de enero de 2013

La clave

La clave, amigos, está en desear y amar todo lo que tienes. En poder aguantarte a ti mismo sin necesidad de alguien que te quite el peso de quedarte sólo con tus pensamientos. Poder disfrutar de una vida que está en tu cabeza y en el entorno del que respiras. La clave está en que abras los ojos y te des cuenta de que mientras vivas un simple gesto cambiará el curso de los acontecimientos. Que hubo y habrá tiempos mejores porque existen las malas temporadas y que nada ha terminado mientras detrás del último aliento le siga otro más acompañado de un salto.

lunes, 14 de enero de 2013

La ventana del autobús: Galicia.

A estas horas y desde dentro es difícil de percibir. Habría que apagar las luces internas y alumbrar fuera. Lo verías. Porque está, existe.
Toda una serie de parajes frescos, ricos en colores, teñidos ahora de un negro oscuro y tenuemente bañados por un, algo menos, profundo azul.
Sales. Humedad y condensación en el aire que te hace tiritar mirando a tu alrededor. El ruido del silencio como razón de ese estremecedor terror que te corroe y a la vez asombra gratamente. Adrenalina.
Mirando arriba, nubes. Nubes grises, azules, negras, sin un color definido quizás. Detrás de ellas la luna, las estrellas y otro tanto de inmenso terror.
Soledad absoluta y sin embargo con sentimiento de estar siendo observado. Sensación de seguridad momentánea.
Supongo que lo bello se encuentra también en lo terrorífico, lo irracional.
Podría ser lo que con la luz encendida en tu pequeña habitación te estás perdiendo.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Fuera pesimismos


Por un instante me he dado cuenta de que en cualquier momento, sin pensarlo, pueden pasar de un plumazo treinta años. Treinta años sin retorno , de errores, victorias y suspiros a los que ni les pones nombre ni sabes en qué gastar porque simplemente no eres conciente de lo que te pasa hasta vacíos años después, cuando tu tiempo se agota y sientes esa misma sensación de inquietud de la juventud.

Que aunque sueñes al máximo llegará el momento en el que te plantees cuánto más podrías haber hecho y tu vida se hará insignificante. Ya no pensarás que eres especial entre el resto ni que podrás comerte el mundo algún día, porque el mundo no espera ni por ti ni por nadie y lo especial que tenías respecto a los demás era cómo ibas a aprovechar tu tiempo, mañana.

Y todo esto no es un pensamiento pesimista, para nada, es quizás una plasmación de lo que veo. Esas caras largas con veinte años, como si todo estuviese ya hecho pero quedase todo el tiempo ya no del mundo, sino del universo. Ese apalancamiento y dejadez. Ese silenciamiento de la inquietud que a todos nos corroe por dentro alguna vez y que acallamos sin miramientos.

Esto sólo podría ser una llamada de atención si en el fondo no supiera que es mi forma de acallar estos gritos sordos que me corroen una y otra vez sin saber realmente cómo encaminarlos.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Confesiones de una anónima con Corona


Siempre puedes encontrártela por la calle, con el pelo negro a medio teñir y una coleta canosa. Más bien de corta estatura y en zapatillas de cuadros. En ocasiones acompaña sus gritos con una pandereta, otras veces sale de ella una voz irreconocible si es la primera vez que la escuchas cantar y cuando le preguntas se justifica diciendo que cantaba en el coro de la iglesia.

Para esta mujer todas las chicas de la ciudad se llaman 'Mari'. De un forma cariñosa, reconociéndote de otros días, te llama y como tomándote el pelo te pide un euro par el 'coffee', quejándose si no llevas nada encima y contándote historias sobre su videncia, sus estudios y su sueño de la juventud de ser policía, siempre en 'petit comité' ya que al parecer tiene una reputación que mantener.

Todo el mundo la conoce pero me pregunto quién le habrá aguantado la mirada pacientemente, quién escudriñaría esos ojos azul verdosos tristes y profundos como la oscuridad de la risa y boca que los acompaña, quién se acordará de ella y sus historias de vez en cuando, quién verá en ella un reflejo de su propio y posible futuro.

Me pregunto cuál habrá sido su vida mientras me doy cuenta de que esto no podría ser ni el inicio de su larga historia y de lo poco que sé de esa mujer con nombre de joya real. Me pregunto por qué aún así la tengo presente y me inspira curiosidad saber más sobre ella.

'Los locos también tenemos momentos de lucidez, aún así la cultura siempre está ahí, tía. ¿Es o no verdad?'
 Me pregunto qué hará en esos momentos de lucidez, si por casualidad tendrá a alguien que esté con ella cuando deciden aparecer, más bien deseando que así sea. Si cuando despierta de sus historias esos ojos tristes lloran y esa risa profunda se apaga.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Corazones, campanas y musgos varios

Llueve en Compostela.
Si dejas de escuchar las voces de alrededor y te centras en el picoteo de las gotas de agua en la piedra. Si miras las dos torres tocando el cielo nocturno, vaporoso,tétricamente  iluminado, con su imponente campanario en pie hace siglos. Si con el corazón en un puño recoges su musgo suave y fresco y respiras el metálico olor de los adornos de la fachada dando vueltas sobre ti misma con la cabeza gacha pero los pies en las nubes.
Si en ese momento inspiras y la humedad te llena los pulmones como una llamarada de pasión abstracta imposible de canalizar ni medir.
Si después de todo lo que has olvidado en ese momento y que tardarás en recordar segundos infinitos, espiras, miras a tu alrededor y lo ves todo hecho, ya lo has sentido todo.

jueves, 15 de noviembre de 2012

De abuelo poeta y padre bancario

Jueves , 15.11.2012
Santiago de Compostela
Galicia


No se pueden imaginar lo que me está costando escribir esto, así en directo. Lo mucho que llevo frente a la pantalla en blanco, mirando, remirando, cogiendo una idea y escapándoseme entre los dedos como el agua, dejando una humedad que de ninguna de las maneras calma mi sed.

Quizás la milésima parte de poeta que me ha tocado en mis genes se está echando a perder y en su lugar crece la parte de bancaria. Quizás Meletea me ha abandonado, bueno, en realidad era una simple conocida así que tampoco creo que eso cause demasiados estragos en mi yo abstracto. Posiblemente haya perdido la ilusión que evocaba en mi el aire y el sol y me haya vuelto una persona de la oscuridad, a la que le cuesta alcanzar el brillo de una estrella y ni soñarlas puede. 

No tengo inspiración ni nada que me de una tregua en La Realidad. Cuesta asumirlo y a veces incluso duele escribir por obligación. Nunca debí haber prometido nada de esto. Nunca imaginé, y eso es extraño en la persona que yo era, que llegaría este día. 

Me siento bastante vacía, sobrepasada por pocos problemas y llevando una mala vida que no debería ser la mía, ni de lejos. Falta esa parte invisible dentro de mí, a la altura de los pulmones que presionaba hacia fuera hasta que daba un paso detrás del otro. Ahora floto en un punto fijo y sin alejarme demasiado del suelo, con miedo de caerme.

Me asusta todo. Me asusta no saber cómo acabar esto que he empezado hace considerables minutos, cómo rematar el día de forma que me duerma con una sonrisa, sin haber desperdiciado ni un minuto. Me asusta que de repente deje de escribir esto y me vaya sin avisar, para siempre o para nunca.
No despedirme de nadie y no volver o despedirme y seguir.
Me asusta que acabe la canción que estoy escuchando y no me evapore con ella y sus notas bailoteando en el aire.