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viernes, 5 de marzo de 2010

Para 'Charlie Eco Sierra'

Mi nivel de hijoputismo es bastante más elevado de lo que cabe esperar y únicamente trato bien a los micrófonos o seres estrafalarios creados por mi mente.
Mi nivel de hijoputismo no tiene límites y si quiero, mañana mismo te pongo pasta de dientes en la cara mientras duermes y me quedo tan ancha.
Mi nivel de hijoputismo es tal, que te puedo dar un beso en la mejilla y al instante echarte el cuerno y decirte que no te quiero volver a ver.
Soy una hija de chacal adoptiva y me gusta.

lunes, 1 de marzo de 2010

28.02.2010

Se acabó el fin de semana y los estudiantes colapsamos la estación de autobús. Sí, la colapsamos.
Recuerdo que entre la jauría de gilipollas perdí a mis amigas y que cuando subí y peleé por llegar donde ellas estaban ya no había sitio.
Recuerdo también pedirle a una chica-rasta si me dejaba sentarme con ella dos filas más adelante. Muy maja ella, tú.

El caso es que el viaje dura hora y media y yo, 'desgraciaíta' de mi no llevaba un mísero libro ni unos malditos cascos para entretenerme por lo que decidí relatar mentalmente el trayecto y analizar a los sujetos que me rodeaban.
Comencé por mi rastacompi. Muy maja ella, tú. En cuanto me senté se preocupo mucho por dejarme un poco del espacio vital recomendado para evitar la tensión. Muy maja ella, tú. Y rápidamente sacó un libro.
No sé si por hacerse la interesante o por intentar pasar el rato con una desconocida al lado, la cosa es que yo estaba tranquilísima y agustísimo. Más tarde comprendería que ella no, ya que al llegar a nuestro destino sólo había pasado tres páginas y no estoy segura de que tuviese mucha idea de qué iban. La pondría nerviosa, yo qué se. Muy maja ella, tú.

Observé todo con la mirada perdida, por eso de no incomodar a la gente y que se pensansen todos que yo era autista o al menos tan subnormal como ellos.
Delante tenía a una chica no-guapa que estaba sola. Al poco rato se sentó un chico feo a su lado.
Hombre, ella era no-guapa pero podía aspirar a algo más, o eso pensaba cuando los vi juntos y comenzaron a hacerse carantoñas.
Al rato, y por las pasteladas y mamonerías que se decían, sentí necesidad de suicidarme. Prometo que la sentí y no fui la única.
Un tipo que estaba al otro lado del pasillo, a la altura de las dos 'napolitanas de crema' estas, se había dormido con la cabeza hacia delante. Fue más listo que yo aunque está por comprobar que estuviera durmiendo.

Más de una vez miré la salida de emergencia del techo. Más de una, de dos y de tres.

Como los pastelosos me agotaban decidí centrarme en el señor puede-que-duerma. Tío listo con cabeza colgante. A veces hacia grhgrhgrhgrh. Tio no- roncador. Tio guay.




Acabé harta porque claro, aquí tardo medio minuto en escribir pero imagínense media hora viendo ese percal.

Opté pues por ampliar horizontes y mirar más allá. A un medio-calvo. Pobre, muy majo él, tú.

Así fui pasando el tiempo, mirando la salida de emergencia, a mis compañeros busianos y escogiendo a quién salvar en caso de accidente. Aclaro que a esas horas no me petecía dulce por lo que seguramente la parejita de enfrente allí quedase. Solos.

Bueno, llegamos a Santiago y salí por patas de aquella pocilga, entré en mi habitación veinte minutos más tarde y comencé con mi rutina.
La misma rutina cansina.

sábado, 27 de febrero de 2010

Naval -Yann Tiersen

Presionando las teclas del piano camina en su cabeza.
Como aquel día en el campo. Como cuando la paz se apoderó de él. Como cuando miró al cielo y este tristemente comenzó  a oscurecerse.
Qué día tan oscuro, qué día tan bello a su vez.
Como aquel día que, a pesar de las adversidades del tiempo se puso a correr sin zapatos, sin ataduras y sin miedo al mundo.
Como aquel día, aquel día en el que el agua caía en su rostro, gota a gota, nota a nota.
Aquel día en que no buscó cobijo y encontró su libertad. Aquel día que se transformó en melodía triste, tranquila, bella y deseada.
http://www.youtube.com/v/GpRrTLjwwYQ

viernes, 26 de febrero de 2010

Mediante pequeños detalles lo describo.
Una amplia plaza circular con palomas en el centro. Un importante edificio a un lado con altas columnas de mármol. No se divisan los tejados puesto que están borrosos pero sí se aprecia y agradece la cálida luz típica del atardecer veraniego.
La ligera brisa azota su cabello castaño rojizo haciéndole sentir increíblemente tranquila. Como no lo estuvo en muchos sueños. Sonríe mientras ve volar palomas. Se levanta y se dirije a aquellas columnas donde la está esperando.
Lo guía hacia un banco que acaba de aparecer y se sientan a contemplar la felicidad pasar en forma de luz, sonrisas y vuelos.
Aparece en escena un nuevo detalle, un detalle no tan agradable; harapiento, de cara chupada y mirada perdida, un detalle inmune a todos los demás.
Es entonces cuando lo levanta y lo aleja de aquel lugar feliz hacia un callejón que antes no estaba. Un callejón de estrechas paredes.
Paran un momento. Lo mira y él intuye su visión mientras le pasa los dedos por el rostro.
A  medida que avanzan ella va describiendo el camino que siguen. A sus ojos se veía feo, sucio, húmedo y viejo. A los de él seguro con ella.
Le aconsejó que extendiera los brazos, así podría tocar las dos paredes tapiadas de mullido y fresco musgo.
Resultaba tan agobiante al principio...
Pero estaba él, con la clara oscuridad por respuesta. Cerró los ojos y comenzó a imitarle. Brazos en cruz, cabeza alta. Se extrañó.
Escuchó la compañía y el olor del cariño. Siguió andando cuando de repente el frío anteriormente pasado fue reemplazado por una cálida caricia.
Esta vez no había una amplia plaza, ni palomas, ni columnas de mármol.
Esta vez, y tan sólo esta vez había calidez y una oscura y borrosa nube que se extendía hasta el infinito.
Una nueva caricia. Seguía con él compartiendo su visión y entendiendo la seguridad del tacto de sus manos enlazadas.
Al abrir sus ojos y escrudiñarle el rostro la ceguera comenzó a ser hermosa.
Dicho queda. Pequeños detalles.

TEMPORAL.

Dándole al Rock duro mi juventud pasa volando, como el tejado de mi casa de muñecas en día de temporal.

martes, 23 de febrero de 2010

Noemi.

Te explico, mejor te resumo:
Tienes a alguien por el que sentir celos sin razón.
Con eso quiero decirlo todo. Todo lo que ello implica.

Alguien  haría cualquier cosa por ti. Saberlo y tener certeza, no sé, quizás sufrir pero la clase de sufrimiento que me gusta. El sufrimiento de no poder ver a una persona que te quiere y quieres pero sufrir sabiendo que ya tienes ganado el amor, por lo menos y como mínimo y que la distancia es el único problema.
Tienes suerte de tener algo por lo que quejarte y no deberías hacerlo por ello.
Lo tuyo es real mientras que los que no tenemos nada por lo que protestar, sufrimos en abstracto.
¿Si siento envidia? Mucha.
Sabes que adoro quejarme.

lunes, 22 de febrero de 2010

Transformaciones.

Sin descanso se mueve intentando flotar.
Es algo casi imposible y a cada segundo se adentra más y más.
El agua presiona y hace efecto de arenas movedizas.
No queda esperanza alguna. Se veía venir en un clima tan húmedo.

Es entonces cuando la pequeña y mediocre hormiga, en un último suspiro, desearía convertirse en el bravo león. Demasiado tarde.
Pena haberse ahogado en aquella gota de agua.